Consejos Para la Selección de Equipos de Protección Individual

Debemos tener en cuenta, que para combatir los riesgos de accidentes y de perjuicios para la salud, resulta prioritaria la aplicación de medidas técnicas y organizativas destinadas a eliminar los riesgos en su origen o a proteger a los trabajadores mediante disposiciones de protección colectiva. Cuando estas medidas se revelan insuficientes, se impone la utilización de equipos de protección individual (EPI), a fin de prevenir los riesgos residuales ineludibles (“riesgos remanentes”).

Desde el punto de vista técnico, los equipos de protección individual actúan disminuyendo alguna de las componentes factoriales del riesgo. En este sentido, las técnicas de evaluación de riesgos en los terrenos de la Seguridad y de la Higiene Industrial de modo genérico se basan en una composición factorial, como la que se indica en la figura 1:

Así, para el caso de la Seguridad, los EPI actúan fundamentalmente reduciendo las consecuencias derivadas de la materialización del riesgo, mientras que en el caso de la Higiene Industrial los equipos suelen actuar disminuyendo la concentración de contaminante a la que está expuesto el trabajador. En ambos casos, la eficacia protectora dependerá de la adecuación del EPI a los niveles de riesgo preexistentes.

Por ello, una adecuada elección, utilización y mantenimiento de los equipos resultan vitales para conseguir los objetivos propuestos de reducción de los niveles de riesgo existentes en el lugar de trabajo.

Como principio básico de actuación, los equipos de protección individual deberán utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo.

Es decir, que los EPI deben constituir el “último escalón” en la secuencia de medidas de prevención y de protección que se articulen para combatir el riesgo.Este hecho no se debe a que este tipo de medida sea menos importante que las demás. El principal motivo para anteponer otro tipo de medidas a la protección individual se debe a que la utilización de una protección individual supone establecer un contacto directo del trabajador con el riesgo, sin que exista otra “barrera” detrás para eliminar o disminuir las consecuencias del daño en caso de que el peligro se materialice, y, en estas condiciones, si el equipo de protección individual falla o resulta ineficaz, el trabajador sufrirá las consecuencias del daño con toda su severidad.

A) Consideraciones previas a la selección
Como paso previo a la selección de los equipos de protección individual más adecuados a la situación considerada, se debe realizar una valoración general de las condiciones de trabajo y de las posibilidades de protección existentes, la cual incluirá los siguientes elementos:

1. Analizar y evaluar los riesgos existentes que no puedan evitarse o limitarse suficientemente por otros medios. Los riesgos resultantes de este análisis constituirán los denominados “riesgos remanentes”.

2. Definir las características que deberán reunir los equipos de protección individual para garantizar su función, teniendo en cuenta la naturaleza y magnitud de los riesgos de los que deban proteger, así como los factores adicionales de riesgo que puedan constituir los propios equipos de protección individual o su utilización.

3. Comparar las características de los equipos de protección individual existentes en el mercado con las definidas según lo señalado en el párrafo anterior.

4. Actuación y revisión de los distintos elementos de la valoración (puntos 1 a 3 anteriores), en función de los cambios posibles originados por el desarrollo de la técnica, los medios productivos, etc.

B) Consideraciones relativas al equipo y a su uso
Una vez completadas las distintas fases presentadas en el apartado anterior, ya se encuentra en condiciones de decantarse por un equipo determinado.
En estas condiciones, se ha de exigir al equipo la satisfacción de los siguientes requisitos:

1. El equipo debe adecuarse a las disposiciones comunitarias en cuanto a diseño y construcción. Este requerimiento se verifica plenamente si el equipo está provisto del marcado “CE”, según lo establecido en el Real Decreto 1407/1992 y sus modificaciones posteriores.

2. El equipo debe presentar una adecuada adaptabilidad a tres niveles, a saber:
– En primer lugar, adaptabilidad al riesgo. Los equipos de protección individual tienen que proteger lo justo, pudiendo resultar una sobreprotección, en algunos casos, tan peligrosa o más que una falta de protección (piénsese, por ejemplo, en un trabajador que tenga que utilizar protección auditiva pero a la vez ser capaz de escuchar señales acústicas de alarma). La adaptabilidad se alcanzará mediante un adecuado contraste entre los niveles de riesgo existentes en el puesto de trabajo y los niveles de rendimiento frente a dichos riesgos ofertados por el equipo, los cuales deben venir reflejados en el folleto informativo.
– En segundo lugar, adaptabilidad a la persona. Todos los equipos de protección individual disponen
de forma explícita o implícita (piénsese en las tallas, por ejemplo) de una serie de elementos de ajuste para adecuarlos convenientemente al portador. Es muy importante lograr esta correcta adecuación, pues de lo contrario los niveles de rendimiento del equipo se ven severamente afectados, haciendo prácticamente nula su utilización. A este respecto debe prestarse especial atención a situaciones tales como existencia de trabajadores con características
físicas especiales, etc.
– Finalmente, adaptabilidad al entorno laboral. La utilización de un equipo de protección individual supone introducir un elemento exógeno en el lugar de trabajo, y, en consecuencia, pueden existir problemas de incompatibilidad con las tareas desarrolladas en el mismo. A este respecto, sería muy recomendable probar los equipos de protección individual en condiciones reales de uso previamente a su adquisición definitiva. Para ello, la participación activa de los trabajadores en el proceso de selección desde el inicio del mismo es no solo una obligación legal, sino una necesidad práctica insoslayable de cara al aseguramiento de la aceptabilidad de uso de los equipos.

3. En caso de riesgos múltiples, en los que sea necesaria la utilización de diversos equipos, éstos deben ser compatibles entre sí y mantener su eficacia. Igualmente,se ha de velar por el cumplimiento de una serie de normas generales en cuanto al uso del equipo, a saber:
– El tiempo durante el que el equipo ha de llevarse se determinará en función de la gravedad del riesgo, de la frecuencia de exposición al riesgo, de las características del puesto de trabajo y de las prestaciones del equipo. En cualquier caso, es crucial respetar los tiempos de uso establecidos para los equipos, pues, en caso de no hacerlo así, para algunos tipos de equipos la eficiencia protectora de los mismos decae exponencialmente.
– Como principio general, los equipos serán de uso personal. En casos especiales de varios usuarios, se tomarán las medidas adecuadas que garanticen la higiene de los mismos. En este sentido, en caso de tener que utilizar productos de desinfección, se utilizarán exclusivamente los recomendados por el fabricante del equipo en su folleto informativo.
– El equipo solo podrá utilizarse para los usos previstos, salvo en casos excepcionales. En cualquier caso, deberá usarse conforme al manual de instrucciones (folleto informativo), el cual será comprensible para los trabajadores.

Así pues, visto lo anterior, podemos concluir que para la elección correcta de EPI´s, se deben de seguir las fases expuestas en el siguiente diagrama:

La caracterización de las distintas fases contenidas en
el mismo es la siguiente:

1ª FASE: Evaluación de los riesgos remanentes (riesgos que no pueden evitarse por otros medios, protección colectiva, medidas de organización del trabajo, etc.). Para ello se debe cumplimentar el inventario de riesgos del Anexo II del Real Decreto 773/1997.

2ª FASE: Definición de los requisitos técnicos que ha de cumplir el equipo y toma en consideración de los factores de riesgo que pueda introducir el equipo que se vaya a seleccionar (sobre la base del análisis del Anexo IV del Real Decreto 773/1997).

3ª FASE: Confección de una lista de control con las especificaciones a cumplir por el EPI, basándose en los riesgos que deben cubrirse y en los riesgos debidos al equipo.

4ª FASE: Facilitar dicha lista de control a los posibles suministradores.

5ª FASE: Preselección del equipo, que ha de responder a las siguientes solicitaciones:
– Adecuación a la legislación nacional y comunitaria que le sea de aplicación (marcado «CE», etc.).
– Adecuación al nivel de riesgo a proteger, sin suponer un riesgo adicional.
– Adecuada adaptabilidad e integración en el medio ambiente laboral.
– Adecuada adaptabilidad al trabajador tras los necesarios ajustes.
– Compatibilidad en caso de múltiples riesgos.

6ª FASE: Realizar pruebas prácticas en el lugar de trabajo (en caso de ser factible), al objeto de verificar que los rendimientos técnicos se corresponden con los ofertados y que la adaptabilidad es la adecuada.

7ª FASE: Formar e instruir a los trabajadores en el uso de los equipos seleccionados. Puntos básicos de esta formación han de ser:
– Presencia del fabricante/suministrador en caso de equipos de diseño complejo.
– Explicar las causas por las que se debe usar el equipo y qué tipo de protección proporciona.
– De qué riesgos no protege.
– Cómo usarlo y cerciorarse de que protege.
– Cuándo debe desecharse.
– Cuál es el mantenimiento necesario.
– Realización de instrucciones internas de uso y mantenimiento siguiendo las indicaciones del Art. 7 del Real Decreto 773/1997.

8ª FASE: Aseguramiento de la aceptación, para lo cual es imprescindible una motivada y activa participación de los trabajadores y sus representantes en el Comité de Seguridad y Salud, desde el comienzo del proceso, junto con campañas eficaces de divulgación y sensibilización.

9ª FASE: Revisión de la selección en función de los cambios tecnológicos introducidos en el trabajo.

Completadas estas fases y conociendo las características del EPI necesario, en Ruyvi vestuario, disponemos de amplia variedad de EPI´s para cada necesidad tanto en catálogo como en stock, visite nuestra tienda o nuestra web y compruébelo, también pueden llamarnos por teléfono o enviarnos un e-mail y nuestro personal le guiará y asistirá en la elección correcta conforme a sus necesidades.

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